Por qué varían tanto los precios de las cadenas de plata

Cadena Franco y Cadena Cubana de Neviera en plata de ley 925 vistas de cerca, una junto a otra: el perfil cuadrado del Franco y los eslabones encajados de la Cubana

Dos cosas fijan el precio de una cadena de plata maciza: cuánta plata lleva y cuánto trabajo hace falta para convertir esa plata en una cadena. En una gama como la nuestra, lo que más varía es el peso (nuestra pieza más ligera pesa 13 g, y la más pesada, 214 g), pero una cadena se construye eslabón a eslabón, y los estilos que exigen más trabajo cuestan más incluso cuando los pesos se parecen.

En joyería no es habitual ser transparente con los precios, y precisamente por eso merece la pena. Te contamos qué hay detrás de la cifra.

El metal

La plata de ley tiene una densidad de unos 10,3 gramos por centímetro cúbico. Esa cifra no cambia, así que el peso de una cadena lo fijan su estilo, su ancho y su largo, y no se puede reducir sin quitar metal. No hay ningún truco para meter menos plata en una cadena maciza del mismo estilo y tamaño.

Nuestra pieza más ligera es una Pulsera Cordón de 19 cm: 13 g. La más pesada, una Cubana de 60 cm: 214 g, dieciséis veces más plata. Ese abanico de pesos explica buena parte de la horquilla de nuestros precios. Todos los pesos que ofrecemos figuran en nuestra tabla de pesos de cadenas.

La fabricación

Una cadena se construye eslabón a eslabón, y en una cadena maciza cada eslabón se forma y se cierra con una soldadura. En eso se va el tiempo de fabricación: no en el metal, que se compra, sino en el trabajo de hacer la cadena.

Cuánto trabajo exige una cadena depende tanto del estilo como del tamaño. Una Cubana usa eslabones más pesados, encajados unos en otros lo bastante a fondo para cerrar los espacios, y darle forma y acabarla lleva más tiempo que en una Barbada abierta de ancho similar. Los eslabones en V de un Franco tienen que encajar con precisión a lo largo de cuatro caras planas. Un Cordón se hace trenzando hilos torsionados. Son trabajos realmente distintos, y la diferencia se nota en el precio de cadenas que pesan más o menos lo mismo. Cómo se construye cada una lo explicamos en los cuatro estilos de cadena de plata comparados.

Parte de ese trabajo es un coste fijo por pieza: la preparación, el acabado, el montaje del cierre, el marcado y el embalaje. Como es fijo y no proporcional, pesa más en una pieza pequeña que en una grande.

Por qué dos cadenas de plata del mismo ancho no cuestan lo mismo

Porque lo que determina cuánto metal lleva una cadena no es el ancho, sino la construcción, y la construcción decide también el trabajo.

En 50 cm, nuestro Franco de 4,7 mm pesa 55 g, y nuestra Cubana de 6 mm, 49 g. El Franco es la más estrecha de las dos y también la más pesada, porque sus eslabones cuadrados, densamente apilados, casi no dejan aire dentro; por eso las dos tienen un precio muy similar aunque no se parezcan en nada.

Si haces la comparación al revés, una Barbada de 6,4 mm que pesa 43 g cuesta menos que la Cubana de 6 mm, aunque es más ancha: lleva 6 g menos de plata y sus eslabones abiertos se forman más deprisa. No pagas por milímetros. Si quieres ver todos nuestros anchos uno junto a otro, los tienes representados a escala.

Cadena Barbada y Cadena Cubana de Neviera en plata de ley 925 vistas de cerca, una junto a otra: el ritmo visible de los eslabones de la Barbada y la superficie cerrada y continua de la Cubana

Los eslabones abiertos de la Barbada se forman más deprisa que los de la Cubana, encajados unos en otros lo bastante a fondo para cerrar los espacios. Aquí la Barbada es la más ancha de las dos y también la más barata.

El resto del precio

  • Acabado. El pulido en tambor y el abrillantado, y hasta dónde llega el brillo dentro de los eslabones.
  • Cierre y montaje. Un coste fijo por pieza, sea cual sea el tamaño de la cadena.
  • Marcado. Todas las cadenas llevan estampadas las marcas 925 e Italy.
  • IVA. Incluido en los precios que se muestran a los consumidores de la UE.
  • Margen. Existe, y es menor de lo que la mayoría supone una vez cubiertas las partidas anteriores. Vendemos directamente, así que no hay ningún mayorista de por medio ni tienda física que costear.

Lo que te dice un peso publicado

Quien no publica el peso en gramos ya te está diciendo algo. En una cadena maciza, el peso es un argumento de venta: es el dato que demuestra que hay metal hasta el núcleo. En una hueca, conviene omitirlo, porque la cifra la delata.

Los nuestros figuran en todas las fichas de producto y, reunidos en un solo sitio, en la tabla de pesos. Lo más importante que revela un peso declarado es si la cadena es maciza o hueca, y eso se deduce de la densidad: a igual estilo, ancho y largo, una cadena maciza cae dentro de un margen de peso estrecho, y una hueca se queda bastante por debajo.

Dónde está la mejor relación calidad-precio

Si por relación calidad-precio entiendes plata por euro, el estilo importa más que el tamaño. La Barbada te da más metal por tu dinero que la Cubana en todos los anchos que tenemos, porque sus eslabones son relativamente finos para su ancho y se forman más deprisa, mientras que para cerrar los espacios de una Cubana hacen falta eslabones más pesados y más trabajo en cada fase. El Cordón y el Franco varían más de un ancho a otro, así que, con ellos, compara pieza por pieza en lugar de fijarte en el estilo.

Esa diferencia responde a cómo está construida cada cadena, no a cuál es mejor: la Cubana cuesta más porque lleva más metal y más trabajo, y eso es precisamente lo que busca quien la compra.

Lo que te dice un precio demasiado bajo

Hay un límite por debajo del cual no se puede bajar. La plata tiene un valor real como materia prima, nadie vende por debajo de ese valor durante mucho tiempo y, además, hay que pagar la fabricación. Una cadena anunciada con unas medidas propias de una pieza maciza y pesada, a un precio muy inferior a lo que vale esa cantidad de plata de ley, no es lo que dice ser: o es hueca, o ni siquiera es plata de ley.

Ver nuestras cadenas de plata 925 → · Todos los pesos, en gramos →

Preguntas frecuentes

¿Por qué son tan caras las joyas de plata?

Por dos cosas: el metal y la fabricación. La plata tiene un valor real como materia prima, y el peso de una cadena viene dado por sus medidas, así que el coste del material no se puede reducir sin quitar metal. El resto es trabajo: cada eslabón se forma y se cierra con una soldadura, y luego están el acabado, el cierre, el marcado y el IVA. Hacer una cadena es un trabajo lento, y esa mano de obra es una parte importante de lo que pagas.

¿Por qué varían tanto los precios de las cadenas de plata?

Sobre todo porque la cantidad de plata cambia mucho de una cadena a otra: nuestra pulsera más ligera pesa 13 g, y nuestra cadena más pesada, 214 g, dieciséis veces más metal. El estilo también cuenta: una Cubana necesita eslabones más pesados y encajados a fondo unos en otros, así que lleva más tiempo hacerla que hacer una Barbada de ancho similar, y cuesta más incluso cuando los pesos se parecen.

¿Tienen mejor relación calidad-precio las cadenas de plata más anchas?

No necesariamente. Los costes fijos, como el cierre, el acabado y el marcado, son los mismos en todas las piezas, así que repercuten menos en una cadena más pesada, pero el efecto es pequeño y a menudo cuenta más cómo está hecha cada cadena en concreto. Si divides el precio entre el peso en gramos, lo verás pieza a pieza.

¿Por qué una cadena más estrecha cuesta a veces más que una más ancha?

Porque lo que determina cuánto metal lleva una cadena es la construcción, no el ancho. Nuestro Franco de 4,7 mm pesa 55 g, mientras que nuestra Cubana de 6 mm pesa 49 g: la cadena más estrecha lleva más plata. La construcción decide también el trabajo: un Franco de eslabones densamente apilados y una Barbada abierta no se hacen en el mismo tiempo, así que dos cadenas del mismo peso no tienen por qué costar lo mismo.

¿Un precio más alto significa una plata de mejor calidad?

La plata en sí, no. La plata de ley es plata de ley: un 92,5 % de plata por definición, y nadie tiene una más pura. Lo que sí varía, y mucho, es todo lo demás: si la cadena es maciza o hueca, lo regulares que son los eslabones y lo bien soldados que están, hasta dónde llega el pulido en las uniones, cómo está construido el cierre y si seguirá cerrando dentro de diez años. Dos cadenas pueden ser 925 de verdad y, aun así, ser piezas muy distintas.