Dos cosas fijan el precio de una cadena de plata maciza: cuánta plata lleva y cuánto trabajo hace falta para convertir esa plata en una cadena. En una gama como la nuestra, lo que más varía es el peso (nuestra pieza más ligera pesa 13 g, y la más pesada, 214 g), pero una cadena se construye eslabón a eslabón, y los estilos que exigen más trabajo cuestan más incluso cuando los pesos se parecen.
En joyería no es habitual ser transparente con los precios, y precisamente por eso merece la pena. Te contamos qué hay detrás de la cifra.
El metal
La plata de ley tiene una densidad de unos 10,3 gramos por centímetro cúbico. Esa cifra no cambia, así que el peso de una cadena lo fijan su estilo, su ancho y su largo, y no se puede reducir sin quitar metal. No hay ningún truco para meter menos plata en una cadena maciza del mismo estilo y tamaño.
Nuestra pieza más ligera es una Pulsera Cordón de 19 cm: 13 g. La más pesada, una Cubana de 60 cm: 214 g, dieciséis veces más plata. Ese abanico de pesos explica buena parte de la horquilla de nuestros precios. Todos los pesos que ofrecemos figuran en nuestra tabla de pesos de cadenas.
La fabricación
Una cadena se construye eslabón a eslabón, y en una cadena maciza cada eslabón se forma y se cierra con una soldadura. En eso se va el tiempo de fabricación: no en el metal, que se compra, sino en el trabajo de hacer la cadena.
Cuánto trabajo exige una cadena depende tanto del estilo como del tamaño. Una Cubana usa eslabones más pesados, encajados unos en otros lo bastante a fondo para cerrar los espacios, y darle forma y acabarla lleva más tiempo que en una Barbada abierta de ancho similar. Los eslabones en V de un Franco tienen que encajar con precisión a lo largo de cuatro caras planas. Un Cordón se hace trenzando hilos torsionados. Son trabajos realmente distintos, y la diferencia se nota en el precio de cadenas que pesan más o menos lo mismo. Cómo se construye cada una lo explicamos en los cuatro estilos de cadena de plata comparados.
Parte de ese trabajo es un coste fijo por pieza: la preparación, el acabado, el montaje del cierre, el marcado y el embalaje. Como es fijo y no proporcional, pesa más en una pieza pequeña que en una grande.
Por qué dos cadenas de plata del mismo ancho no cuestan lo mismo
Porque lo que determina cuánto metal lleva una cadena no es el ancho, sino la construcción, y la construcción decide también el trabajo.
En 50 cm, nuestro Franco de 4,7 mm pesa 55 g, y nuestra Cubana de 6 mm, 49 g. El Franco es la más estrecha de las dos y también la más pesada, porque sus eslabones cuadrados, densamente apilados, casi no dejan aire dentro; por eso las dos tienen un precio muy similar aunque no se parezcan en nada.
Si haces la comparación al revés, una Barbada de 6,4 mm que pesa 43 g cuesta menos que la Cubana de 6 mm, aunque es más ancha: lleva 6 g menos de plata y sus eslabones abiertos se forman más deprisa. No pagas por milímetros. Si quieres ver todos nuestros anchos uno junto a otro, los tienes representados a escala.

Los eslabones abiertos de la Barbada se forman más deprisa que los de la Cubana, encajados unos en otros lo bastante a fondo para cerrar los espacios. Aquí la Barbada es la más ancha de las dos y también la más barata.
El resto del precio
- Acabado. El pulido en tambor y el abrillantado, y hasta dónde llega el brillo dentro de los eslabones.
- Cierre y montaje. Un coste fijo por pieza, sea cual sea el tamaño de la cadena.
- Marcado. Todas las cadenas llevan estampadas las marcas 925 e Italy.
- IVA. Incluido en los precios que se muestran a los consumidores de la UE.
- Margen. Existe, y es menor de lo que la mayoría supone una vez cubiertas las partidas anteriores. Vendemos directamente, así que no hay ningún mayorista de por medio ni tienda física que costear.
Lo que te dice un peso publicado
Quien no publica el peso en gramos ya te está diciendo algo. En una cadena maciza, el peso es un argumento de venta: es el dato que demuestra que hay metal hasta el núcleo. En una hueca, conviene omitirlo, porque la cifra la delata.
Los nuestros figuran en todas las fichas de producto y, reunidos en un solo sitio, en la tabla de pesos. Lo más importante que revela un peso declarado es si la cadena es maciza o hueca, y eso se deduce de la densidad: a igual estilo, ancho y largo, una cadena maciza cae dentro de un margen de peso estrecho, y una hueca se queda bastante por debajo.
Dónde está la mejor relación calidad-precio
Si por relación calidad-precio entiendes plata por euro, el estilo importa más que el tamaño. La Barbada te da más metal por tu dinero que la Cubana en todos los anchos que tenemos, porque sus eslabones son relativamente finos para su ancho y se forman más deprisa, mientras que para cerrar los espacios de una Cubana hacen falta eslabones más pesados y más trabajo en cada fase. El Cordón y el Franco varían más de un ancho a otro, así que, con ellos, compara pieza por pieza en lugar de fijarte en el estilo.
Esa diferencia responde a cómo está construida cada cadena, no a cuál es mejor: la Cubana cuesta más porque lleva más metal y más trabajo, y eso es precisamente lo que busca quien la compra.
Lo que te dice un precio demasiado bajo
Hay un límite por debajo del cual no se puede bajar. La plata tiene un valor real como materia prima, nadie vende por debajo de ese valor durante mucho tiempo y, además, hay que pagar la fabricación. Una cadena anunciada con unas medidas propias de una pieza maciza y pesada, a un precio muy inferior a lo que vale esa cantidad de plata de ley, no es lo que dice ser: o es hueca, o ni siquiera es plata de ley.
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